Lo que vio el mayordomo




De Joe Orton
Versión de Julio Escalada y Tomás Gayo Bautista
Dirección Joe O`Curneen.
Con Pep Munné, Lola Marceli, Luis Fernando Alvés, Mundo Prieto, Carolina Lapausa y Raúl Mérida.

Teatro Infanta Isabel, Madrid (también en gira)

Hacía mucho tiempo que nos apetecía ver en escena alguna obra de este dramaturgo británico, considerado de alguna manera maldito sólo por la época que le tocó vivir. Joe Orton, el protagonista de Abrete de Orejas, fue un valiente que se adelantó a su tiempo, saliendo del armario cuando estaba penalizado en su país y supo vivir en plena libertad en una sociedad postvictoriana que tenía bastante de conservadora. Se respira mucho Oscar Wilde en este texto.

Hay varias lecturas de esta obra, desde luego. Se la ha tachado de frívola, farsa, vodevil... como si todo esto fuera negativo o impidiera otras connotaciones. Bajo la apariencia de comedia de enredo: cambio de ropa y de sexo... a tres bandas (deben verlo para entenderlo), psiquiatras intentándose poner la camisa de fuerza los unos a los otros o automedicándose con las mejores drogas del momento, se esconde una critica feroz a una sociedad que idolatriza a su pasado inmediato pero que es decadente sin remedio, y, por qué no decirlo, una venganza personal contra la psiquiatría de los años 40, 50 y 60, que patologizaba cualquier fantasía o variación sexual y que Joe Orton sufrió en primera persona.

La producción que hemos visto acierta plenamente en poner estos temas en la palestra y los actores están todos y cada uno de ellos en estado de gracia. Se disfruta y se ríe desde el minuto 1. Pep Munné está perfecto en el tono de alguien que se toma a si mismo demasiado en serio, por ejemplo. El ritmo y la escenografía de la adaptación es eficaz e imponen su propia lógica, aunque al principio no la podamos ver. Si hay algún fallo está en el texto, demasiado ubicado en un momento histórico (desgraciadamente no todo el mundo conoce el personaje de Winston Churchill tan bien como para valorar las referencias a su figura) como para envejecer bien, pero creemos que la producción mejora eso, sin tocar ninguna de esas referencias y marcando la época y el momento con las propias herramientas de la profesión teatral.


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