La piedra oscura


Foto: MarcosGpunto

de Alberto Conejero
dirigido por Pablo Messiez
Con Daniel Grao y Nacho Sánchez
Teatro Galileo, Madrid

"No voy a desaparecer del todo. Nadie desaparece del todo"



Creo que es ya la tercera temporada que esta exitosa y aclamada pieza llega a Madrid, después de verse en muchos lugares de la geografía española, esta vez pasando de los teatros institucionales a uno privado. Todo esto ya dice mucho de su calidad, mucho más que los premios Max que tiene en su haber: Mejor Espectáculo de Teatro, Mejor Autoría Teatral, Mejor Dirección de Escena, Mejor Espacio Escénico y Mejor Iluminación. Muchos más premios de ayuntamientos y otras entidades públicas y privadas coronan este trabajo como lo mejor que se ha escrito y visto últimamente.

Escrita con una poesia delicada y apabullante a la vez, esta obra inscrita en un episodio muy concreto de la guerra civil no va sobre la guerra civil. Esta es su grandeza. Va sobre cualquier guerra, y más allá de la noción de guerra misma, sobre la necesidad de encontrar puntos de encuentro, de contacto, entre seres humanos por distintos que sean. 

Un joven soldado del bando nacional, músico castrense, custodia a un herido del lado republicano. Este último resulta ser Rafael Rodriguez Rapún, secretario del grupo de teatro La Barraca, que dirigía Federico García Lorca y uno de sus últimos amores, destrozado moralmente por su muerte. Aunque la historia original se ha retocado para dar más juego al dramatismo, eso no importa en absoluto ya que no se trata de narrar una historia como he dicho antes, sino de ahondar en las causas de los conflictos y en la necesidad de encontrar soluciones, puntos en común.

Empatizamos con ambos personajes por igual y vivimos el episodio prácticamente en primera persona gracias a las grandes interpretaciones de ambos actores, y al gran poder de la palabra, de la poética de Alberto Conejero, un gran valor de nuestro teatro. 

Sería un error infinito que alguien se la perdiera.

Foto: MarcosGpunto

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