Una forma de vida




Creación, dramaturgia e interpretación: Juan Ceacero e Isabelle Stoffel

Dirección: Juan Ceacero

Basado en la novela de Amélie Nothomb

Teatro de la Abadía, Madrid

La escritora Amélie Nothomb, protagonista de su propia narración, emprende una relación epistolar con uno de sus lectores, Melvin Mapple. Es un soldado norteamericano de la guerra de Irak que la admira profundamente. Toda guerra tiene su epidemia, y así como los soldados del Vietnam consumían opio para sobrellevar la crudeza de su situación, en Irak de registraron varios casos de obesidad mórbida. Melvin ha engordado más de 100 kg en un año.

El reto de llevar una novela al teatro siempre es difícil y creo que estos dramaturgos accidentales, que son muy buenos actores, lo consiguen. Se mueven en un escenario que no es ningún lugar en concreto, ni la casa de la escritora ni el acuartelamiento del soldado. Transcurre en ese espacio poético que conforman las palabras que se escriben entre ellos. No se miran a la cara ni se tocan, porque no llegan a estar juntos en ningún momento. 

A cambio, la plasticidad de la obra (con una especie de intestinos que Ceacero abraza, se rodea de ellos, baila...) y el contraste de la delgadez de la escritora proporcionan una sensación de corporalidad y de física que suple sobradamente la falta de contacto entre ellos. Se proyectan el uno en el otro y a diferencia de la mayoría de relaciones de hoy en día no se han visto ni siquiera en foto. Es una relación que tiene, pues, un alto grado de suspense.

El trabajo es maravilloso y hay que felicitar a los intérpretes/dramaturgos y a su director.



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