Meet me in Pedralbes

Vicky Cristina Barcelona. Estrenada el 19 de setiembre de 2008

Como barcelonés esta peli se me antoja fantasiosa y demasiado turística. ¡como si no tuvieramos bastantes turistas ya! Una ciudad indolente (sólo el marido de una de las co-protagonistas parece que tiene un trabajo, que no se ve), donde se cena siempre en deliciosos pequeños restaurantes y todo el mundo va a exposiciones y fiestas. Los artistas son reconocidos antes de morir y al ir en bicicleta no se atropella jamás a peatón alguno, ya que dicha actividad se deja para los caminos apartados de la falda del Tibidabo. Seguramente el alcalde pagó esta película para atraer un turismo más fino, de americanos ricos si es que aún quedan con lo que está cayendo, y desterrar para siempre las borracheras frente a los pubs irlandeses de la calle Ferran. Pues vale...

 

Desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, hace ya tiempo que Woody Allen sustituyó la carcajada por la sonrisa, y a su vez ésta por la ironía. Es en ésta clave, la irónica, en la que tenemos que entender el film, donde los topicazos sobre españoles (pasionales, desenfrenados) y norteamericanos (supuestamente más estables, que saben razonar muy bien todo) se encuentran y desencuentran en un sinfín de situaciones ante las cuales no podemos más que admirar los talentos de del autor/director y de sus actores. Nos quedamos con la interpretación de Penélope Cruz, que nos han dicho que suena como oscar a la mejor actriz secundaria, ya tan pronto y cuando falta tanto tiempo para la ceremonia. Las localizaciones (y ahora me olvido de que soy barcelonés) no pueden ser más perfectas y justifican plenamente que la ciudad condal esté incluida en el título.

 

Un breve apunte final: Siempre hay que ver las películas en versión original, pero en algunas ocasiones no hay ninguna excusa para no hacerlo: los cambios de inglés a castellano son constantes y tiene una justificación argumental.

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