Panza de burro




De Andrea Abreu (adaptada al teatro por Severiano García Noda y Soraya González del Rosario)

Con Delia Hernández, Delia Santana, Javier Socorro, Silvia Criado, Soraya González del Rosario

Dirigida por Severiano García Noda

Delirium Teatro

Teatro del Barrio, Madrid


La compañía tinerfeña Delirium Teatro continúa imparable. Tras conquistar los escenarios del archipiélago canario con su aplaudida adaptación de la célebre novela de Andrea Abreu (estrenada en 2023), la formación ha vuelto al Teatro del Barrio, tras agotar entradas el año pasado.

La obra nos sumerge en una crudeza bellísima: una historia de maduración y del doloroso tránsito de la niñez a la adolescencia a través de dos amigas indisolubles. Por un lado, Isora, dominante y atravesada por un trastorno alimentario; por otro, "Shit", la narradora sumisa que orbita a su alrededor. Juntas construyen una relación de codependencia que desafía los límites de lo imaginable; un microcosmos de amor-odio, curiosidad por el despertar sexual, precariedad económica y un consecuente desarreglo emocional. Todo ello es muy visceral y muy poético a la vez

Habitan en las medianías de la isla, un territorio donde el gran sueño es, paradójicamente, alcanzar la playa. Son hijas de familias humildes: Isora, huérfana; "Shit", en un constante abandono maduro debido a unos padres absorbidos por la maquinaria del turismo. Ante la ausencia, emerge la imponente figura de las abuelas, quienes las crían desde la sabiduría ancestral de las magas. La construcción de los personajes, tan extraordinaria en la novela, se traslada a la perfección en las tablas

El diseño escénico es un rotundo acierto: despojado de artificios, minimalista, cede todo el protagonismo a la interpretación de un elenco fantástico. En este espacio desnudo, la aparición de elementos inesperados adquiere una fuerza dramática descomunal. Mientras "Shit" ejerce de maestra de ceremonias guiando el relato, el resto de los intérpretes demuestran una versatilidad asombrosa, desdoblándose en múltiples papeles —mención especial a la maravillosa y emotiva caracterización de los perros— que logran conmover al unísono.

El gran triunfo de Delirium Teatro radica en su gestión de la identidad. Pese a tratarse de una historia profundamente local, impregnada del léxico y la riqueza de la variante tinerfeña del castellano, el montaje logra romper las barreras geográficas para transformarse en un relato universal.

Una propuesta conmovedoramente honesta. No queda más que desear una larga e idéntica suerte a la compañía en su periplo peninsular y agradecer al Teatro del Barrio el acierto de traer a la capital una de las piezas más estimulantes de la temporada. Imprescindible.

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