La escopeta nacional




basada en la película de Luís Garcia-Berlanga y Rafael Azcona, adaptada por Bernardo Sanchez-Sala

con José Ramón Arredondo, Chusa Barbero, Ángel Burgos, Javi Coll, Salva Duyat, Patxi Freytez, Ángel Galán, Elisa Matilla, Luisa Martín, Javier Mora, Verónica Morejón, Manuel Pico, David Pinilla, Pere Ponce, Marta Ribera, Chema Ruiz, Pedro Mari Sánchez, Enrique Viana y Eugenio Villota.

Dirigida por Juan Echanove


Teatro Español, Madrid


El último plato fuerte de la temporada en el Teatro Español no ha escatimado en munición. Esta adaptación de la célebre obra de Rafael Azcona y Luis García Berlanga llega a las tablas madrileñas demostrando una vigencia tan demoledora como preocupante: medio siglo después, este friso sobre las dinámicas del poder en España y la eterna servidumbre de quienes orbitan a su alrededor para rascar un negocio sigue prácticamente intacto.

En la dirección, Juan Echanove firma un trabajo prodigioso. Imprime a la función una velocidad y un ritmo trepidantes, hilvanando la representación en una suerte de plano-secuencia teatral donde la tensión no da tregua. La puesta en escena avanza como una bola de nieve hacia abajo: nace de un chispazo y ya no puede parar ni dejar de crecer. Coordinar a un elenco tan numeroso y desbordante de talento sin que la maquinaria descarrile es una labor de orfebrería escénica sumamente meritoria.

Se agradece, además, que la exhibición pública asuma el reto con todas las consecuencias. Frente a la contención habitual de la empresa privada —abocada al desdoblamiento de papeles o al minimalismo escénico por rigor presupuestario—, esta producción hace gala de una generosidad formal impecable. Un texto de semejante desmesura satírica exigía una puesta en escena a la altura, exuberante y sin complejos. El resultado es un espectáculo monumental, tan lúcido en su diagnóstico como festivo en su resolución, con un público entregado que disfruta de fábula con la función

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