Sonia dice que descansaremos
Escrita y dirigida por Mattis G. de la Fuente (adaptación libre de Tío Vania de Anton Chéjov)
Con Sergio Boyarizo, Javi Díaz, Kevin Dornan, Tony Galán, Nuria Gil, María Lobillo, Cristina Marín-Miró, Mario Patrón, Julia Rubio y Ana Veganzones
Nave 73, Madrid
Esta nueva propuesta de Tío Vania rompe los moldes tradicionales de la obra chejoviana para adentrarse en un terreno donde la forma potencia el fondo a través de varios puntos sumamente originales.
En la primera parte, el peso de la atmósfera recae en un ingenioso recurso formal: los intérpretes asumen el rol de actores de doblaje para recrear en directo el espacio acústico de la casa y el paisaje. Desde el canto sutil de un pájaro hasta la recreación de una tormenta perfecta, el diseño sonoro envuelve la función de manera impecable. En medio de este despliegue, la figura de Sonia emerge con una fuerza desgarradora; se queda sola en el escenario como la viva imagen de la espera, aguardando un amor por parte del doctor que, de momento, sigue sin llegar.
El verdadero punto de inflexión de la velada llega con el intermedio. Con una duración de una hora completa —un detalle que ha dejado de ser sorpresa tras haber sido desvelado por varios medios—, el montaje traslada la experiencia de la espera directamente al espectador. Se sugiere al público descansar, ya que la segunda mitad del espectáculo requiere de una participación activa de la audiencia.
El eje conceptual de la pieza bascula, por tanto, sobre el tedio y el inexorable paso del tiempo. Las vidas anodinas de Vania y Sonia dejan de ser una representación lejana para convertirse en una vivencia física compartida con el espectador a través del propio reloj.
Anotación del crítico: Personalmente, la dilatada pausa de una hora puede resultar un bache excesivo para la dinámica de la velada —aunque en este caso sirviera para aprovechar y cenar en un restaurante chino cercano—.
Sin embargo, el balance global de la obra es indiscutiblemente positivo. La función logra acumular una sorpresa tras otra y acciones performáticas muy inesperadas que agitan la pasividad del público. Una apuesta arriesgada que se desmarca por completo de las revisiones habituales del clásico y consigue destacar con luz propia en la cartelera actual.






Comentarios