Mihura, el último comediógrafo



de Adrián Perea

con David Castillo, Paloma Córdoba, Esperanza Elipe, Esther Isla, Rulo Pardo, Kevin de la Rosa y Álvaro Siankope

Dirigida por Beatriz Jaén

Teatro Salón Cervantes, Alcalá de Henares.

La melancolía del humorista: Adrián Perea disecciona a Mihura


Tras una residencia en Matadero Madrid, el dramaturgo Adrián Perea consolida su madurez creativa con la que posiblemente sea su obra más equilibrada hasta la fecha. Aunque el montaje se apoya en el formato del biopic sobre el célebre Miguel Mihura, la pieza trasciende la biografía lineal para profundizar en la génesis de Tres sombreros de copa. Perea articula la narrativa en tres capas temporales, logrando un relato ágil y accesible que, sin embargo, no renuncia a la complejidad intelectual.

La obra explora con acierto el arquetipo del "payaso triste", esa contradicción intrínseca en figuras que —desde el Arlecchino de la commedia dell’arte hasta referentes contemporáneos como Stephen Fry— ocultan la depresión tras la máscara del ingenio. En este montaje, la comedia de Mihura se revela como una "huida hacia adelante": un mecanismo de defensa contra su propia melancolía. Junto a esta lucha interna, el texto recupera el gran amor perdido del autor como el otro eje emocional que vertebra la historia.

Un elenco sólido en una España de contrastes

En el apartado interpretativo, David Castillo asume con solvencia el reto de encarnar a Mihura en sus tres etapas vitales. El resto del elenco, compuesto por Álvaro Siankope, Kevin de la Rosa, Esther Isla,  Esperanza Elipe entre otros, dota de vida a la España de los años 50 con notable naturalidad.

Es reseñable cómo Perea sortea con inteligencia la corrección política retroactiva: al recuperar líneas originales del autor (como la célebre “¿Hace mucho que es usted negro?”), el montaje apuesta por la honestidad histórica por encima del filtro contemporáneo.

Una puesta en escena orgánica

La escenografía destaca por su funcionalidad e inteligencia, transformando el escenario en espacios que se construyen y deconstruyen in situ para diferenciar los distintos planos temporales.

El resultado es un trabajo que logra satisfacer tanto al público general como al espectador más exigente. Una obra que continúa actualmente su gira y cuya visión resulta imprescindible para comprender las sombras detrás del maestro del humor absurdo.


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