Sphäre




De Arthur Schnitzler

Adaptado y dirigido por Pablo Cortés-Ferrández

Con Samuel Naranjo, Lucía Michiels, Roger Figueras y Alba Sanz

Ārāma Creación

Sala Ex Límite, Madrid.

La estructura de La ronda (1897) es, probablemente, uno de los mecanismos más perfectos de la dramaturgia moderna. El concepto de "parejas encadenadas" de Arthur Schnitzler —donde el personaje A está con B, luego B con C, hasta cerrar el círculo de vuelta a A— fue un proyectil directo a la línea de flotación de la Viena puritana. Entre la infidelidad y la explicitación elíptica del sexo, la obra nació marcada por el escándalo y la censura, e incluso el propio Schnitzler acabó autocensurandola para evitar que su condición de judío fuera utilizada como arma arrojadiza contra su arte.

Desde que en 1950 los derechos se liberaron, hemos visto de todo: desde la elegancia de Max Ophüls en el cine francés, pasando por el fenómeno mediático de David Hare (The Blue Room) con Nicole Kidman, hasta llegar a nuestras fronteras con el enfoque contemporáneo de Sergi Belbel en Carícies (1991) o la sobriedad de Jaime Chávarri en el Fernán Gómez (2018). Todas ellas adaptaron el texto a su tiempo, integrando, por supuesto, la diversidad LGTBIQ+ y nuevas dinámicas de poder.

¿Qué puede aportar hoy una nueva versión? La compañía Ārāma Creación responde trasladando la acción al Sphäre, un club nocturno berlinés de música electrónica. Aquí, la cuarta pared se difumina mediante acciones performáticas que buscan que el público deje de ser un mero observador para formar parte de la historia.

El objetivo es ambicioso: que los motivos y reacciones de los personajes se sientan propios. La obra nos lanza preguntas incómodas directamente a la pista de baile, por ejemplo: ¿Hemos salido alguna vez de nuestra zona de confort sexual? ¿Hemos roto una exclusividad amorosa que, aunque no declarada, se daba por sentada?

Debo admitir que, como espectador, me costó entrar en el juego propuesto. Es uno de esos trabajos que se recuerdan mejor de lo que se disfrutan en el momento de la representación. Sin embargo, es justo destacar la enorme calidad del elenco; los actores son fenomenales, defendiendo con solvencia sus papeles múltiples y demostrando una gran profesionalidad al lidiar con los imprevistos técnicos (y no técnicos)  del estreno.

Lo más destacable es la (re)escritura del texto. Aunque solo se respeta la geometría circular de los amantes original, el guion brilla por su capacidad de modernizar los conflictos sin perder la esencia del "relevo" humano que ideó Schnitzler hace más de un siglo.

Comentarios

Lo más leido