L'amor venia amb taxi

La Cubana
de Jordi Millán, Rubèn Montaña y Toni Sans
con Anna Barrachina, Xavi Tena, Maria Garrido, Nuria Benet, Montse Amat, Bernat Cot, Oriol Burés, Laia Piro, Toni Sans, Victor G. Casademunt, Ruben Montañá, Albert Mora i Ariadna Clapés.
de Jordi Millán, Rubèn Montaña y Toni Sans
con Anna Barrachina, Xavi Tena, Maria Garrido, Nuria Benet, Montse Amat, Bernat Cot, Oriol Burés, Laia Piro, Toni Sans, Victor G. Casademunt, Ruben Montañá, Albert Mora i Ariadna Clapés.
Música de Xavier Mestres y Joan Vives
Dirigida por Jordi Millán
Teatro Romea, Barcelona
Maravilloso homenaje al teatro de aficionados en Catalunya, cantera y seguramente explicación del nivel del teatro catalán actual y repaso, al mismo tiempo, del teatro popular en catalán (el único permitido durante el franquismo).
La agrupación teatral de la parroquia de Nuestra Señora de la Luz decide, después de haber puesto en escena los consabidos Els pastorets en Navidad, preparar para el siguiente mes de octubre L'amor venia amb taxi, del actor y dramaturgo Rafael Anglada, estrenada en el mismo teatro Romea en 1959.
Asistimos a las sesiones de los ensayos con todo el costumbrismo y humor de La Cubana y, cómo no, somos partícipes de sus diálogos y de sus comidas. Entre ensayo y ensayo, los personajes acuden a otras funciones de teatro de la época. Podemos ver actuaciones de la Bella Dorita, Escamillo ("no se preocupe, señor, que lo mío no se contagia"), Los Vieneses y otros muchos. Cada uno de ellos era un mundo en sí mismo y emociona recordarlos a los que acumulamos juventud. Se mencionan también locales desaparecidos, bien sea por la especulación inmobiliaria o por la instituciónalidad que aniquiló casi toda la cultura popular.
El espectáculo es una gozada de principio a fin. Cuenta con la mítica Anna Barrachina, que fue Estrellita Verdiales en Cegada de Amor y con jóvenes incorporaciones como Oriol Burés, Ariadna Clapés o Toni Sans. Aunque hay mucha interacción con el público hemos detectado una tendencia que ya habíamos observado en sus ultimas producciones: el montaje esta mucho más guionizado que en sus primeras producciones, y eso nos gusta. No hay momentos de bajón (quizá diferentes ritmos clímax/anticlimax) que hay que saber entender, como en el conmovedor monólogo del apuntador).










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