El entusiasmo

Escrita y dirigida por Pablo Remón.
Con Francesco Carril, Natalia Hernández, Raúl Prieto y Marina Salas.
Teatro María Guerrero. Madrid.
La historia de unos personajes, muy parecidos a nosotros en muchas cosas, que viven en un banlieu acomodado madrileño y que están pasando la crisis de la mediana edad. Se dan cuenta que se parecen mucho ya a sus padres, sus mañanas son una maratón para que los hijos lleguen al colegio y ellos al trabajo.
Pablo Remón domina la comedia y sus resortes. Es uno de nuestros mejores dramaturgos, tanto cuando adapta (el Vania x Vania de la temporada pasada fue maravilloso), como cuando escribe trabajos totalmente nuevos (como en la sublime Los farsantes).
Sin embargo de lo que acabo de contar surgen dos problemas: uno es nuestro y otro del propio Remón. El nuestro es que acudimos al teatro con unas expectativas altísimas que nos impiden recordar, como decía Adam Ant en una canción, que cuando se llega al número uno ya sólo se puede bajar, o que todo el mundo se puede equivocar. El segundo es del propio Remón: creo que se repite, como aquel que ha encontrado una fórmula y ya cree que con aplicarla sistemáticamente tiene buenos resultados garantizados. Este personaje de Francesco Carril (actor al que adoramos), casi lo podríamos cambiar por otro similar en otro trabajo de Remón o de Sanzol. Y la narración acaba siendo tan previsible por lo reconocible que es, que tiene su puntito de aburrimiento. No hay vuelta de hoja, no hay arco de personajes. Aunque les sucedan cosas a lo largo de la (un poco larga, también) función, son en esencia los mismos que al principio.
A su favor, es cierto que el humor está bien administrado y que la escritura es bastante redonda. La gente se lo pasa bien. Me han gustado mucho Raúl Prieto y Marina Salas (geniales en la escena inicial), porque cambian de personajes constantemente y aportan frescura al relato. Los personajes de Francesco Carril y Natalia Hernández son, paradójicamente, un poco más planos y aunque siguen siendo tan solventes como siempre no lucen tanto aquí.






Comentarios