Medea



de Eurípides

Con Elenco: Radina Kardzhilova, Velislav Pavlov, Valentin Ganev, Asen Dankov, Yavor Valkanov, Stelian Radev, Vyara Tabakova, Radena Valkanova, Joreta Nikolova, Stafania Koleva, Elena Ivanova, Nadya Keranova, Ana Papadopolu y los niños Nikola Sarzhev y Petar Sardzhev

Ivan Vazov National Theatre, Bulgaria

Dirigido por Declan Donnellan

Teatros del Canal, Madrid

La tercera visita consecutiva de Declan Donnellan a Madrid, en esta ocasión al frente de la Compañía Nacional de Teatro de Bulgaria, ha vuelto a confirmar por qué el director británico es un referente imprescindible de la escena europea. Su relectura de Medea no es solo una puesta en escena; es un ejercicio de síntesis y potencia teatral que deja al espectador, una vez más, maravillado.

El eje gravitacional del montaje es, sin duda, Radina Kardzhilova. La prestigiosa actriz búlgara cautiva a la audiencia incluso antes de pronunciar la primera palabra; su mera presencia en la sala al inicio de la función ya anticipa la magnitud del drama. Bajo la dirección de Donnellan, Kardzhilova transita por una versión del mito que prioriza la humanidad de la mujer despechá sobre el arquetipo de la violencia ciega. 

Fiel a su estilo, Donnellan apuesta por una maestría de la desnudez. La escenografía se reduce a una única tarima central donde eclosiona toda la tragedia. En acorde a la tradición clásica, la muerte se mantiene "ob-scena" (del griego ob skené, fuera de escena), respetando ese pudor griego que evitaba mostrar el horror explícito para potenciar su peso dramático a través de la palabra y el símbolo.

Uno de los grandes aciertos de la propuesta es la gestión del espacio y el coro: con la inmersión, el coro se camufla entre un público que permanece de pie, rodeando la tarima, eliminando la cuarta pared. Respecto a la perspectiva de género: parte de la audiencia femenina es invitada a acercarse al foco de la acción, convirtiendo la representación en una suerte de asamblea de mujeres. Este dispositivo permite empatizar con la esposa agraviada y traicionada antes de enfrentarnos a la madre que comete lo innombrable.

La actualización del mito se apoya en detalles visuales contemporáneos: unos hijos que juegan al balonmano y un Jasón retratado como un pragmático hombre de negocios. Despojada de cualquier artificio innecesario, esta pieza de apenas una hora de duración es pura intensidad condensada.

Aunque las funciones ya han concluido, esta producción deja una pregunta inevitable para el próximo año: ¿Con qué recurso o compañía volverá Donnellan a sacudir los cimientos de nuestra percepción teatral? Conseguir una entrada será, de nuevo, una obligación para cualquier amante del género.


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