El imperativo categórico



De Victoria Szpunberg

Con Sandra Monclús, Xavi Sáez

Dirigida por Victoria Szpunberg

Teatro de la Abadía, Madrid.


Multipremiada y avalada por sucesivas temporadas de éxito, por fin hemos podido ver esta lúcida pieza que retrata la desintegración cotidiana de la clase media instruida. La trama nos sitúa tras los pasos de una profesora de filosofía al borde de la cincuentena, acorralada por una crisis existencial multidimensional: amenazada de desahucio por un fondo buitre, recién separada, martirizada por un vecino ruidoso que le impide el descanso y atrapada en la asfixiante precariedad de la institución académica. Un paisaje donde, sencillamente, la vida ya no le alcanza.

Uno de los grandes aciertos dramáticos de la propuesta radica en la articulación de los antagonistas masculinos: el agente inmobiliario, el exmarido, el psiquiatra, el vecino insomne, el superior universitario o el encuentro casual de Tinder son encarnados por un mismo interprete. Un auténtico bombón interpretativo que Xavi Sáez aprovecha con maestría, desplegando un brillante abanico de matices, registros y vis cómica. Frente a él, Sandra Monclús sostiene el peso del montaje desde una contención aparente; un papel introspectivo que encarna a la perfección la tan manida resiliencia contemporánea y que la actriz ejecuta con una sutileza sublime.

La dramaturgia destaca por una escritura impecable que desarticula con sagacidad los micromachismos cotidianos y traza un sagaz paralelismo entre el imperativo categórico kantiano y las derivas de la sociedad actual, que huye de cualquier moralina o canon doctrinario. Envueltos en una comedia de tinte ácido y agridulce, espectáculos como este demuestran que el humor no solo es compatible con la profundidad, sino que constituye el vehículo más eficaz para abordar los grandes dilemas de nuestro tiempo.

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