El imperativo categórico

De Victoria Szpunberg
Con Sandra Monclús, Xavi Sáez
Uno de los grandes aciertos dramáticos de la propuesta radica en la articulación de los antagonistas masculinos: el agente inmobiliario, el exmarido, el psiquiatra, el vecino insomne, el superior universitario o el encuentro casual de Tinder son encarnados por un mismo interprete. Un auténtico bombón interpretativo que Xavi Sáez aprovecha con maestría, desplegando un brillante abanico de matices, registros y vis cómica. Frente a él, Sandra Monclús sostiene el peso del montaje desde una contención aparente; un papel introspectivo que encarna a la perfección la tan manida resiliencia contemporánea y que la actriz ejecuta con una sutileza sublime.
La dramaturgia destaca por una escritura impecable que desarticula con sagacidad los micromachismos cotidianos y traza un sagaz paralelismo entre el imperativo categórico kantiano y las derivas de la sociedad actual, que huye de cualquier moralina o canon doctrinario. Envueltos en una comedia de tinte ácido y agridulce, espectáculos como este demuestran que el humor no solo es compatible con la profundidad, sino que constituye el vehículo más eficaz para abordar los grandes dilemas de nuestro tiempo.




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