Pool (no water)



de Mark Ravenhill
con  Isaac Baró, Marc Cartanyà, Oriol Esquerda, Sandra Pujol y Xavier Teixidó
Dirigida por Anna Serrano, Elena Martín y Marc Salicrú

Sala Beckett, Barcelona



Un grupo de artistas alternativos y mutimedia que ya tienen una carrera a sus espaldas reciben una invitación de una de ellos (la que ha tenido más éxito) para pasar un fin de semana en su lujosa casa con piscina, pero la tragedia estalla y los invitados harán del coma y la recuperación de su anfitriona una obra artística. Mucha bilis, pero también mucho amor y mucho sentido del humor cuando se tratan los temas de la admiración/envidia o lo que es lo mismo aquí: el amor/odio entre creadores contemporáneos. Cinco personajes (más la ausente triunfadora, de la que sólo se habla), que podrían ser tres, cuatro o seis, ya que el pensamiento y la acción de la obra se narra de modo colectivo; este es uno de los mejores hallazgos de este trabajo. Se desdibujan los personajes para enfatizar el caracter colectivo de cierto arte actual.

Mark Ravenhill ostenta con todo merecimiento el trono de nuestras preferencias en la dramaturgia británica actual, y es sin duda uno de sus enfants terribles más evidentes. Nos lo trae Íntims Produccions, una compañía leridana que lo presentó en Tàrrega el año pasado y superan ampliamente nuestras expectativas, con una puesta en escena rompedora, pero clara y efectiva, sacándole mucho y muy buen partido a las nuevas (y no tan nuevas, ahí lo dejo) tecnologías. Los intérpretes hacen un gran trabajo físico y textual y nos dejan con un sabor de boca como hacía tiempo que no nos sucedía.

Tiene momentos sobrecogedores y otros fascinantes, que hacen que la obra pase volando pese a su densidad de temas y a sus muchos elementos de reflexión. ¿Qué más puedo decir? Que sería pecado perdérsela si están en Barcelona antes del 25 de marzo.




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