Ramitas en el pelo

Foto: Pandora (@m_montes)


Escrita y dirigida por Bárbara Valderrama y Elisa Levi

Con José Luis Valverde, Alejandra Martínez de Miguel, María Pordoy, Íñigo Lascoiti y Magdalena González de la Serna.

El umbral de la primavera, Madrid

Transexualidad en la Andalucía profunda, la de los trabajadores de la aceituna. La historia ya la dejamos para los espectadores que vayan a verla.

Es ésta una función desconcertante en el buen sentido de la palabra, porque uno espera unas cosas y suceden otras, en esa fina línea que separa la verosimilitud de lo que estamos viendo y la sorpresa que nos cautiva y nos deja pensando y discutiendo con nuestro acompañante sobre lo que hemos visto. Porque la autora se ha imbuido tanto de Lorca que es Lorca sin ser de Lorca (el profundo lirismo, las mujeres condenadas, la sexualidad latente, la sangre...). Porque pese a la juventud del equipo (autora, directora, reparto) se permiten el lujo de arriesgarse en diferentes aspectos y ganar las apuestas la mayoría de las veces (las transiciones con el cajón flamenco, la escenografía austera por obligación pero efectiva y trascendente, la contención interpretativa en un tema que podía haber resultado muy folklórico o exagerado...) Lo que nos ha gustado más, seguramente, es que se trata de una compañía que está aprendiendo y no lo esconden,  y al mismo tiempo nos demuestran que ya tienen un gran saber hacer y, en consecuencia, un gran potencial.

A mejorar en próximos textos queda explicar un poco mejor el paso de los años en la historia y justificar mejor algunas de las apuestas que decíamos antes, como la atemporalidad y los localismos léxicos.

Foto: Enric Archivell


Excelente como ya hemos dicho el trabajo de todo el equipo: José Luis Valverde, actor de la escena madrileña incorporado para esta segunda temporada en la capital y protagonista, tiene matices interpretativos que contribuyen mucho a entender el personaje sin caer en prototipos preconcebidos.  Ha crecido con este montaje. Olé por él. 

La autora también tiene un talento inconmensurable en encontrar las palabras adecuadas para cada sentimiento en un texto que no chirría en ningún momento. Alejandra de Miguel, la hermana, y Magdalena González, la Madrina, bordan papeles difíciles. Íñigo Lascoiti llena de capas un personaje que podría ser muy plano en otras manos y la madre María Pordoy, contenida y diícil también porque le tiene que poner años a su personaje, supera el reto holgadamente.


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