La estupidez



Dirección: Fernando Soto
Autor: Rafael Spregelburd
Reparto: Fran Perea, Toni Acosta, Ainhoa Santamaría, Javi Coll, Javier Márquez

Visto en Matadero, Madrid


Un actor mediocre que lleva a su hermana con parálisis cerebral a la casa de los padres en la costa este, no sin aprovechar el viaje desde California para hacer un casting. Unos falsificadores de arte tan ambiciosos como creativos. El típico grupo de amigos que va a Las Vegas a ganar dinero basándose en una teoría matemática. Un científico con una ecuación cuántica que puede cambiar el mundo y un hijo que tiene problemas de droga y deudas. Una periodista sin escrúpulos.  Una pareja de policías de carretera a los que se unirá un tercero que acaba de hacer un curso de formación para atender a los sordomudos. Unos mafiosos sicilianos que quieren hacer dinero con el italo-disco... Todos ellos coinciden en el espacio-tiempo de un motel de Las Vegas, en un universo que nos ha recordado bastante a la parte de los crímenes de la fantástica e inolvidable 2666 de Roberto Bolaño, aunque aquí el tono es de comedia y farsa.


Las historias van cobrando sentido y desvelando su relación entre ellas a lo largo de las tres horas de función (que pasan bien) y los cinco actores interpretan ¡veintisiete! personajes sin que en ningún momento nos confundamos gracias a una  línea argumental clara, así como una caracterización y un cambio de registro formidables y muy rápidos. ¡Bravo por todos ellos!

Es un tipo de teatro que recuerda al de Denise Despeyroux, también, con un equilibrado punto medio de todo: comercialidad frente a seriedad y rigor, texto bien escrito frente a espacio para dejar trabajar a los intérpretes en lo que respecta a lenguaje no verbal y otras técnicas de actuación. Un ejemplo son las discusiones de arte y ciencia, tan divertidas pero con tanto trasfondo y veracidad.

Como único punto que podemos sugerir de mejora es una escenografía que ya empieza a ser demasiado manida, en horizontal y con todos los espacios a la vista en todo momento, y que en este caso no aporta mucho a la obra y que puede ocasionar contracciones musculares prolongadas en el cuello de los espectadores del lado derecho de la platea  ya que en el 75% del tiempo la acción sucede frente al lado izquierdo. A nuestro juicio es más bonita que agradecida con el público. 




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